viernes, 31 de julio de 2009

Buses llenos


Habría que reflexionar cuánta cantidad de gente vive en las montañas citadinas de Ciudad Bolívar, hacia el sur de esta capital: ¿un millón, dos millones, tres millones? No se sabe cuántos. Lo único que sé es que en las mañanas en esta ciudad, por la que antes sentía anhelos, ahora siento angustias. El desespero de saber que no podré llegar a tiempo porque todos los buses vienen de la parte alta de la montaña atiborrados, tanto que es imposible, aunque me paren, subir a estos, porque, o quedo guindando o me caigo, pero nunca, nunca, me podré montar en uno.

Tal parece así que la ciudad de llenó de otra ciudad en su parte superior: una ciudad dormitorio, lleno de gente que sube a sus casas y apartamentos a dormir y que todos los días vive el 75% de su vida en otra ciudad que queda más al norte, llamada distrito capital. Y lo peor, son tantos que no dejan que otros ciudadanos, que viven en medio de su ruta, lleguen a otro sector de aquella ciudad que habitan.

Entonces la conclusión es que los que viven en la célebre ciudad bolivariana son muchos, tantos que llegan a agotar por horas todo el transporte público entre las 5: 30 a.m. y las 7: 00 a.m, sino más.

Esto es raro (pero posible) en una ciudad con un nivel de desarrollo humano alto. Pero, bueno, muchos dirán, al menos a esas personas se le da la oportunidad de trabajar todos los días, de tener ingresos y tener para vivir con sus familias en lo alto de la ciudad, con una excelente vista del centro del distrito capital. Aunque cumpliendo con las siguientes condiciones:

1. Levantarse a las 4 a.m. para coger el bus vacío.

2. Gastar tres horas diarias, el 18.75% de las horas útiles en recorridos.

3. Dormir en el bus, para compensar las horas de sueño.

4. Pensar y pensar para no aburrirse en el bus, la mayoría de las veces cosas vanas.

5. Estorbar a otros ciudadanos la opción de coger un bus.

6. Experimentar cambios de altura a diario, pasar de los 2950 metros hasta los 2600 todos los días.

Pero, todo sigue, la ciudad crece. De pronto es mejor caminar hasta el trabajo.

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