martes, 4 de septiembre de 2012

La ciudad más asombrosa de Colombia


La ciudad más asombrosa de Colombia, y la más colombiana también, podría ser Medellín, capital del departamento de Antioquia. Será por eso que muchos extranjeros no se pierden la oportunidad de pasar por esta ciudad cuando vienen por acá: conocer de cerca los barrios hechos por un capo, un capo que no se conformó con meterle una bomba a un periódico y al Das, sino que quiso marcar una ciudad con casas y casas hechas por él mismo, uno va pasando y le dicen: “mira, ese es el barrio de Pablo”. 

  Otros foráneos van por seguir los pasos y las pistas de Fernando Vallejo, el más inconforme escritor colombiano de los últimos años. Por ejemplo, vi a varios extranjeros buscando el salón Versalles en Junín, presente en La Virgen de los Sicarios. Pero, además, también verán mujeres bonitas en el metro; verán eso tan colombiano de mezclar la opulencia con la miseria (algo que un amigo me dijo que se ve también en Río de Janeiro): fue asombroso ir montado en la capsula del metrocable viendo la miseria de los patios de las casas del noreste de Medellín.

Pero también entenderán una cosa que hace una gran parte de lo colombiano: ser un país de montañas, y en Medellín es evidente. En su superficie se nota el afán por hacer nuestras las montañas, una pelea real cuando nos damos cuenta de que poblar las montañas ha sido un afán nuestro desde la misma Colonia, un afán emprendido por los conquistadores y aceptado por nosotros sin protesta. 

Pero, además, Medellín también es Colombia por la manera en que se pobló el valle de su río: no hubo mucho espacio, pero, como sea, todo cupo en los estrechos kilómetros planos que hay entre cordillera y cordillera. Eso sin mencionar los kilómetros de casas y casas que se aprisionan unas sobre otras. ES ASOMBROSO. Es una de las pocas ciudades del mundo donde la carretera en las que vas en bus está a la altura de los segundos pisos de las casas. 

 Aun así, es una ciudad donde hierve la cultura en mayúscula, las letras y las ganas de salir adelante. Debo decirlo: me encantó.

 Pregunta: ¿por qué si en la costa teníamos tanto terreno para construir, por qué Barranquilla no es más grande?
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