sábado, 27 de diciembre de 2008

Monólogo del río

He recorrido por siglos

La mitad de una esquina singular

Que posee un mapa simétrico.

En el centro del mapa, donde nazco,

En una cordillera rodeada de planicies,

Tengo el rostro que Dios me puso.

En el norte,

Al lado de una ciudad

De nominación diminutiva

Tengo manchas en el rostro,

Me uno violentamente con el mar

Y dejo de ser yo.

Antes del fin soy turbio y lento,

Por mi cuerpo navegan barcos,

Por mi ombligo atraviesa un puente.

Soy el horizonte maldito

Al cual las esculturas dan la espalda

(…)

Soy el destino perfecto

Y poco pensado

De residuos perdidos

En venas de sangre citadina y turbia,

El pagano ilegal de la suciedad.

Quisiera recorrer un país nórdico.

Ser sometido a miles de filtros

Y ser tan limpio, tan fresco como el rocío que apenas cae.

Y que tú pudieras nadar dentro de mi piel sin tener miedo,

Como sí lo haces en una playa

Lejana, caribeña, aguamarina.

Pero los sueños… sueños son.

Al fin y al cabo,

Sólo soy el dolmen apócrifo

De una corriente de agua monótona

Que ha sufrido una crisis metafórica

De un mal poeta.

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