martes, 10 de mayo de 2011

LA CIUDAD MÁS EXTRAÑA DEL MUNDO

La ciudad más extraña del mundo puede ser Vladivostok, en el alejado territorio de Primorsk en Rusia, en un sitio llamado Bahía del Cuerno de Oro. Se encuentra a más de 7000 kilómetros de su capital (me pregunto si sus citadinos se sienten representados por el poder centralista, como puede pasar en Colombia). Además, las fronteras están tan cerca de la ciudad que, no sé porqué lo presiento, influyen en la personalidad de ésta: China (óigase bien, nada más y nada menos que esa maricadita) a menos de 100 kilómetros; Corea del Norte, paraíso comunista, a menos de 150; y Japón, paraíso consumista, a menos de una hora en avión o menos de quince horas en barco.

Lo peor es que, parece, ese pedazo de Rusia es Europa (de la manera en que Rusia lo puede ser o díganme si conocen a alguien que vaya a Rusia y no diga que “viaja a Europa” o díganme si Dostoievski y Tolstoi no son autores europeos, de los mejores y menos aburridos), y los chinos van a trabajar a la ciudad, y los coreanos norteños también, con el fin de sentir un poco la calidez del occidente europeo. No sé cómo se puede pensar esto, estando en la ciudad, después de una jornada de trabajo, siendo un obrero oriental mongoloide que trabaja en una ensambladora de autos en Rusia o en una inmensa y espantosa empresa de metales, sentado en un Mc Donalds, comiendo una espantosa hamburguesa, viendo llover al otro lado de la ventana, llover sin parar, si es que no nieva, y ver la horrorosa imagen de una nube gris plomo que se cierne sobre las frías aguas del mar de Japón que llegan lentas y oscuras hasta las calles del centro de esa ciudad europea.

Lo más irónico es que mucho oriundos de esta remota ciudad europea, muchos vladivostokenses, abandonan la pequeña ciudad de la alejada y fría Rusia para buscar mejores futuros, futuros repletos de silicona y bytes en la grandes perlas de Oriente cercanas a la ciudad: Shanghái y Tokio; ante estas dos la ciudad donde se nace se queda chica y los horizontes van más allá de las vistas del puerto.

Entonces, estáis cordialmente invitados a Vladi…. Digámosle así por un helado cariño. Pueden ir en el 2022 cuando, para reafirmar el poderío de la nación sobre su vasto territorio, será una segura sede de algunos partidos del que será el más frío de los mundiales de fútbol, aunque sea en junio.
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